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El pulso del mercado desde Wine Paris 2026

Giovanni Binello
Giovanni Binello13 de febrero de 2026

Pasamos 3 días increíbles esta semana en Wine Paris, donde hablamos con más de 100 productores, importadores, agentes y distribuidores. De esas conversaciones, detectamos varios temas en común que resumimos en estas notas de campo.

Además, compartimos un par de novedades de Dolia y 3 cosas interesantes que vimos online para tus lecturas del fin de semana.

Empecemos.

  1. El auge del vino británico El vino británico lleva años en trayectoria ascendente, pero en Wine Paris ese impulso se sintió de forma tangible. Los stands del Reino Unido estuvieron constantemente llenos, y varios compradores nos dijeron que la calidad ha mejorado drásticamente en los últimos años y que ahora están buscando productores de forma activa, no solo por curiosidad. El salto de calidad es real, especialmente en espumosos, donde los cambios climáticos y la experiencia técnica están redefiniendo expectativas. Lo más destacable es que el vino británico por fin está entrando en conversaciones serias de portfolio. La pregunta ahora es de escala: ¿podrá la producción seguir el ritmo si la demanda acelera y seguirán siendo competitivos los precios a medida que crezca el prestigio?
  2. El vino español está enormemente infravalorado El vino español no necesita presentación. Regiones como Rioja, Castilla y León y Catalunya ya están consolidadas en el comercio global. Aun así, durante una cata de Tempranillo con dos jóvenes productores franceses, hubo un comentario que se nos quedó grabado. Uno de ellos dijo que si una botella concreta llevara "Bourgogne" en la etiqueta, se vendería por 1.000€ en lugar de 35€. Probablemente sea una exageración, pero pone en evidencia que España suele ofrecer una calidad extraordinaria a precios comparativamente moderados. La brecha entre calidad intrínseca y prestigio percibido sigue siendo amplia, y eso crea oportunidades, sobre todo para importadores que sepan construir narrativa alrededor del terroir y la artesanía. La gran pregunta es si los productores españoles deberían empujar precios al alza para reflejar mejor la calidad o si su ventaja competitiva está precisamente en esa relación calidad-precio.
  3. El wine-tech sigue siendo, por desgracia, marginal En la mayoría de las grandes ferias, el área de tecnología y startups suele ser más pequeña y físicamente más alejada de los pabellones principales, y Wine Paris no fue la excepción. Da la sensación de una oportunidad perdida. El sector habla de eficiencia, sostenibilidad, trazabilidad y nuevos modelos de distribución, y la tecnología está en el centro de todos esos retos. Sin embargo, la separación entre productores y proveedores de soluciones refuerza una brecha cultural, porque muchas bodegas siguen viendo la tecnología como un extra y no como infraestructura. Si el sector quiere afrontar la presión en márgenes, la complejidad internacional y la caída del consumo, la tecnología no puede quedarse al margen.
  4. Nuevos y antiguos mercados de exportación Tuvimos varias conversaciones en profundidad con productores en el rango de 20.000 a 500.000 botellas al año. Para ellos, la estrategia de exportación es existencial. Estados Unidos sigue siendo atractivo pese a aranceles y fricciones regulatorias, ya que el tamaño del mercado y el poder adquisitivo siguen justificando el esfuerzo. Al mismo tiempo, crece la curiosidad por Asia, partes de África y Sudamérica, vistos más como apuestas de largo plazo que como motores inmediatos de volumen. Curiosamente, los mercados más relevantes para muchos productores europeos siguen estando dentro de Europa. Italia, Francia y España continúan representando oportunidades sólidas, especialmente para posicionamientos diferenciados o de nicho. La proximidad, la logística y la afinidad cultural siguen importando.
  5. El vino abruma Un sentimiento recurrente tanto en productores como en compradores fue cierta saturación. Simplemente hay demasiadas etiquetas, demasiados SKUs y demasiados stands para visitar en tres días. Si compradores B2B con experiencia se sienten abrumados, imaginemos al consumidor final frente a una carta con cientos de referencias. La elección sin guía puede convertirse en fricción, y esa fricción se traduce en decisiones de compra más lentas y menor experimentación. Algunos sostienen que la consolidación es inevitable, mientras que otros creen que la fragmentación forma parte de la identidad y riqueza del vino. En cualquier caso, la discoverability se está convirtiendo en un tema estratégico.
  6. El no-alcohol crece cada vez más En el Vinitaly del año pasado, la sección sin alcohol parecía periférica. En Wine Paris estuvo ubicada en el primer pabellón, cerca de la entrada, con tráfico constante durante todo el evento. La percepción sigue siendo mixta. Algunos elaboradores tradicionales se mantienen escépticos y cuestionan la autenticidad y el posicionamiento. Los compradores, por su parte, parecen cada vez más pragmáticos al ver demanda por parte de consumidores jóvenes y de mercados donde la moderación se está convirtiendo en una elección de estilo de vida. Lo que observamos fue más curiosidad por alternativas fermentadas y bebidas híbridas que por vinos totalmente desalcoholizados. La categoría evoluciona rápido y su futuro probablemente dependerá de si construye una identidad propia en lugar de imitar al vino tradicional.

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